Ahora que cuesta atraer venta a nuestros establecimientos, algunos buscan los remedios de urgencia para poder trampear la crisis de la mejor manera. El hambre agudiza el ingenio. Bien, nunca es tarde para engancharse al tren de la innovación o, en según que casos, la imaginación. Y no hablamos sólo de tecnología, hay otras maneras de innovar y, a veces, sin mayor gasto que el de alguna neurona de más que debamos exprimir.
La innovación fue el contenido principal de las jornadas organizadas por Segittur y el ITH el pasado jueves, 9 de octubre en el Hotel Claris a las cuales asistí y cuyo desarrollo viene detallado en la noticia publicada en hosteltur.com.
Los ponentes nos expusieron sus avances y aportaciones al respecto. Por un lado, las ayudas económicas que a modo de subvención se pueden solicitar: autonómicas, nacionales o europeas, presentadas por los representantes de la Generalitat de Catalunya y de la consultoría Grupo SCA. Nos entregaron un CD con cuadros en los que vienen detalladas las ayudas públicas en materia de innovación. Si alguien quiere una copia sólo tiene que pedírmela.
Por parte de Segittur, nos explicaron, entre otras cosas, cómo estaban desarrollando la web de Turismo de España, www.spain.info.
Hesperia nos presentó su plan de involucrar, en un primer paso, a toda su plantilla y posteriormente a clientes, proveedores y cualquier otro agente externo, en la aportación de ideas para mejorar. Suite H, le llaman a este proyecto puesto en marcha, creo que, el año pasado. Otros competidores también tienen algún proyecto similar de aportación interna de elementos de mejora, por lo cual no me pareció muy original, pero sí lo es el modo de darle un valor estratégico dentro de su organización, con comités de innovación para hacer un seguimiento de estas ideas. Los resultados serán beneficiosos, tanto para la compañía, como para los empleados que verán que su opinión es tenida en cuenta por sus superiores. Empresa beneficiada doblemente, por la idea a coste (casi, porque hay premios) cero y por el empleado motivado involucrado en el proyecto. El peligro de estas acciones suele venir cuando alguna idea no se puede aplicar. El emisor debe ser informado, con el mayor tacto posible, de los motivos de su desestimación. Si no puede verse fustrado y volverse en contra de la empresa.
Jimmy Pons, representando la parte tecnológica del ITH, nos hizo una amena presentación de los cambios del usuario de internet, introduciéndonos a la web 2.0 y presentándonos la herramienta de gestión de reputación que han creado desde su organización.
La intervención que más me llamó la atención fue la del director del Instituto Tecnológico Hotelero, José Guillermo Díaz Montañés, que nos recordó que en materia de innovación no sólo hablamos de tecnología, sino de cualquier proceso de un hotel (u otra empresa) que sea susceptible de ser modificado para aportar más valor. Importante este último concepto, la innovación ha de ser un cambio que ofrezca valor. Ejemplos de innovación, apuntados por Díaz Montañés, pueden ser desde la implantación de productos de 5ª gama en cocina u optimizar el proceso de lavado de vajilla y menaje. Se pueden añadir alguno como la sustitución de la actual iluminación por otra de menor consumo e igual o similar rendimiento o facilitar al cliente un check-in online a través de internet para reducir el tiempo de espera en su posterior registro.
Debemos aprender de la fábula de La Cigarra y la Hormiga, cómo nos apunta el maestro del marketing turístico, Albert Barra, en un artículo de su blog de hoy (en el que sale un tipo que se parece mucho a mí) y en el que nos apunta algunas de las claves para conseguir éxitos: Previsión, sacrificio, autoexigencia e INNOVACIÓN, of course.
Fotografía de “Galería de brandonwinstead” de www.flickr.com





