Gracias al padre de un buen amigo, entré en NH Hoteles a principios del año 1992, el de los Juegos Olímpicos de Barcelona. Entonces NH operaba unos 50 hoteles, todos en España, y Antonio Catalán, el fundador de la cadena, todavía era el presidente, aunque COFIR ya tomaba posiciones para hacerse cargo de ella. El cambio se materializó en 1998. A partir de entonces, con Gabrielle Burgio en la presidencia, NH Hoteles empezó su expansión, tanto nacional cómo internacional, hasta llegar a los actuales números: más de 350 hoteles en 22 países, más de 50.000 habitaciones, unos 22.000 empleados, …
Desde aquellos Juegos Olímpicos, mi trayectoria en NH ha estado llena de cambios, la mayoría de ellos promovidos por mi espíritu de superación, otros por simple azar. Empecé en el Hotel Calderón, para cubrir una baja en recepción. A partir de ahí fueron hasta 8 hoteles. Intentaré no dejarme ninguno: Rekor’d (y, cuando me aburría, iba algunas mañanas a hacer check-outs al Belagua), Cóndor, Ciutat de Vic, Pedralbes, Les Corts, Ciutat de Mataró y La Maquinista. Recordaré con algo más de cariño los dos últimos, porque en ellos tuve la oportunidad de participar en proyectos más personales
Muchos compañeros y amigos he dejado en todos los hoteles por los que he pasado. También he conocido a muchas personas de los servicios centrales y de otros hoteles en los que no había estado, porque había un contacto cercano con todos los que formábamos parte de la familia NH. A medida que la empresa iba creciendo, cada vez se hacía más difícil el mantener esa misma relación con la gente. Antes sabías con quién hablar cuándo tenías un problema o necesitabas algo de algún departamento, pero cuando las empresas crecen tanto, la comunicación se hace más cmplicada, más burocrática, más fría.
He conocido a muy buenos (y alguno no tan bueno) profesionales de la hostelería en estos años. Casi siempre me he sentido valorado y, por tanto, he intentado aportar lo mejor de mi en todo lo que hacía. Cuando ya ocupé algún puesto de responsabilidad, intenté crear un buenos ambientes de trabajo, dónde todo el equipo se sintiera involucrado en los objetivos. Creo que lo conseguimos tanto en Mataró, como en La Maquinista. Primeros puestos en los rankings de clima laboral y unas cuentas de gestión enviadiables demostraban que estábamos en el camino correcto. Agradezco desde aquí la ayuda de todos los que me acompañaron en estos proyectos.
En estos 16 años, sólo tres personas se han cruzado en mi trayectoria en NH que no desearía a nadie que fuesen sus compañeros No merece la pena mencionarlos. Simplemente quiero darles las gracias por enseñarme cómo no actuar nunca.
Por último, quería mencionar lo mejor que NH me ha dado. Sin duda alguna, mi mujer. Sin trabajar en NH no la hubiera conocido.
¡Adiós, NH Hoteles! ¡Hola, nueva vida mejor!
Foto: Bye Bye Blackbird de Queque (necrobuba) en Flickr








